viernes, 23 de septiembre de 2011

Granizos en la Isla Encantada







SE DESPIDIÓ EL INVIERNO CON GRANIZOS DE PRIMAVERA
Una lluvia de granizos azotó esta madrugada a  gran parte del país, pobladores de la Isla Encantada de Nanawa, fueron testigos del hecho y alegan que no recuerdan haber presenciado algo similar en el pasado. El fenómeno se registró en esta zona del Bajo Chaco, desde las 00:05 horas y durante 15 minutos, mantuvo en alerta y susto a los ciudadanos, en especial a quienes viven bajo techo de chapa y cartón.
La tranquilidad  y el descanso en los hogares Puertoelseños, fue interrumpida esta madrugada, cuando repentinamente cayó una inesperada lluvia de granizos. Algunas familias que fueron víctimas del desastre relataron la experiencia como los peores momentos de sus vidas que tuvieron que soportar, al no estar acostumbrados a este tipo de fenómenos naturales.
 “Esta tormenta asustó a mis hijos, quienes se encontraban durmiendo cuando de repente cayeron los granizos”, aseguró Doña Mercedes Fretes.
“Parecía que la casa se nos venía encima y cada vez era más fuerte la caída y mas grandes los granizos, sostuvo Doña Clotilde Gonzales”.
“A nosotros nos tomó en pleno sueño. Cuando sentí el grito de los niños y desperté, pensé que nos estaban atacando o algo por el estilo, porque era desesperante el ruido en el techo”, dijo el Sr. Eduardo Castillo.
“Imaginamos que venía el fin del mundo. Con mi señora y mis hijos nos refugiamos en una esquina de la casa, porque los granizos entraban por todos lados. Nos quedamos con el techo lleno de agujeros y se mojaron todas nuestras pertenecías”, declaraba el Sr. José Gómez.
Hechos de esta naturaleza  no suelen ocurrir  en la Isla Encantada. Afortunadamente los daños materiales fueron leves, pero los afectados son familias de escasos recursos y necesitan ser asistidos por los organismos del Estado, encargados de los casos de desastre por la madre naturaleza.
Según meteorología, esto se debe al cambio estacional y que el invierno se despide oficialmente dando la entrada a la primavera y que los próximos días serán de intenso calor.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Gente que vive del contrabando (II)

Antecedentes Históricos
Puerto Elsa está ubicado en el extremo sur oeste del Bajo Chaco, en el XV Departamento de Presidente Hayes. Sus características geográficas lo convierten en una Isla, ya que el territorio esta bordeada por los ríos Negro y Pilcomayo que desembocan al Rio Paraguay, ambos causes frente a las costas de Asunción, a unos ocho kilómetros en línea recta, desde la zona central fronteriza con Clorinda, Argentina. Por vía terrestre está a 46 kilómetros de la capital.
En la última década del siglo XIX, la comarca era “Tierra de Nadie”, al ser considerada zona de alto riesgo para inundaciones en épocas de desagües del Pantanal.
Según, el Sr. Demetrio Gómez, antiguo poblador de la zona y descendiente de una de las primeras familias que empezaron a poblar la isla, a causa de las persecuciones políticas en contra de su familia, en el que perdiera la vida uno de sus hermanos y por lo que, se vieron obligados a abandonar sus hogares de la ciudad de Limpio. Poco después se sumaron al exilio mas familias de la misma ideología perseguida en ese momento que fueron  los colorados.
Las circunstancias bajo las cuales fue poblándose lentamente el territorio, se relacionan con los históricos conflictos partidarios registrados en el país entre colorados y liberales, hechos que propiciaron dos etapas de emigración a la Isla.
Mucho antes de la versión de Demetrio Gómez, en la primera emigración, fueron las familias de doctrina Liberal las que se exiliaron, como consecuencia del fallido Golpe de Estado, el 18 de octubre de 1891. El rio negro era el canal de escapatoria hasta llegar a la frontera. La mayoría se refugiaron del lado argentino. Otros se afincaron en las costas del rio Pilcomayo  lado paraguayo. Allí los desterrados descubrieron a toda una población de argentinos en proceso de desarrollo. La propiedad done está ubicada la ciudad argentina, pertenecía a la familia Hertelendy, quienes en 1895 dividieron al pueblo con mensuras, abriendo calles, caminos y loteando el terreno. Lleva el nombre de Clorinda en homenaje a la señora Clorinda Pietanera de Bossi, pariente de los dueños y quien atendió al Sr. Manfredy de Hertelendy, en un periodo de enfermedad.
En la segunda emigración, en concordancia con la versión de Demetrio Gómez, la situación toma un giro contrario. Esta vez, los desterrados fueron las familias de ideología colorada. Conocieron el exilio a causa de la revolución de 1904, donde los liberales tomaron el poder expulsando a la ANR del Gobierno. Así los liberales se tomaban la revancha y los que se habían afincado en esta zona retornaban en las regiones céntricas del país cediendo el selvático territorio a los nuevos ocupantes colorados.
Escapar de situaciones inestables en el país fueron constantes durante los gobiernos militares partidarios, el lugar más cercano donde llegaban los exiliados a refugiarse era la isla encantada, pues por mucho tiempo se creyó que la zona donde está situada hoy en día la ciudad paraguaya de Nanawa,  pertenecía a la argentina.
Inundación y persecución

Las tierras fueron actas para la producción agrícola y ganadera, por un breve tiempo los habitantes se dedicaron a la minga y la plantación de productos de subsistencia. Pero una terrible inundación en 1905, dejó a los territorios bajo agua y se perdió todo lo que había en ellos. Naufragaron durante meses y desde entonces se relacionaron constantemente. Los que vivían cerca de los ríos se mantuvieron en las zonas más altas del lado argentino hasta que bajara el agua. Una vez superada la crisis de este fenómeno natural, dejaron de cultivar las tierras y emprendieron el intercambio comercial que creció aceleradamente. Posterior a esta catástrofe, otras de las peores crisis de estancamiento comercial y cooperación que experimentaron pobladores de ambos países se produjeron en los años 1983/92/98, cuando se registraron las más grandes inundaciones afectando más al sector paraguayo, pues la parte argentina desde 1983 ya contaba con muros de contención, según  se registran en los archivos de la Municipalidad de Nanawa y Clorinda.
Ya en la década del 20, se habían fortalecido los vecinos a nivel comercial y comunal. Del lado argentino se tuvo un crecimiento rápido. Mientras que, en el sector paraguayo, surgieron los problemas por la extensión de tierras donde está instalada la ciudad. Francisco Pancho Campos, un parlamentario y alto dirigente  Liberal, se adueño del sitio y de otros terrenos del Bajo Chaco, durante la Hegemonía Liberal. El legislador Campos, heredó las propiedades a su hija Elsa Campos de Velázquez. En la década del 30, Elsa, tomaba posesión de sus tierras, instalándose en una de las márgenes del Rio Negro, era entonces el único acceso desde la capital. En bote (canoa) se llegaba y necesariamente embarcaban y desembarcaban en el Puerto de doña Elsa. Por esa razón se le denominaba antiguamente al lugar (Puerto Elsa). Poco después, de que doña Elsa, se instalara en el puerto, su familia, inicio una serie de desalojos y persecuciones tratando de impedir las continuas ocupaciones de las propiedades. Los pobladores se resistieron a abandonar el lugar y se produjeron violentos enfrentamientos con la Policía, manejada por los terratenientes. En 1936, la Revolución de Febrero ponía fin al régimen Liberal y gracias a la intervención del entonces Presidente de la República, Coronel Rafael  Franco, cesaron las hostilidades. El mandatario,  apoyó a los lugareños y permitió a mucha gente a tomar parte de las  tierras en especial a los ex combatientes de la Guerra del Chaco, que no poseían un lugar donde vivir.
Progreso
En 1967, se construyó el puente de madera sobre el Pilcomayo “Pasarela de la Hermandad”. En el año 2000, se edificó la nueva plataforma de hormigón remplazando a la de madera y con ella se habilitó una   moderna galería para feriantes. En la actualidad se cuenta con dos puentes uno al lado de otro lo que permite agilizar el tránsito. En 1998 se habilitó el puente “30 DE JULIO “sobre el rio negro lo que produjo la eliminación de las balsas y posibilitó el acceso directo a la ciudad vía terrestre. Esto permitió la creación de la Cooperativa de Trasportes y Servicios “Puerto Elseño ko Che”, la única línea de transporte habilitada para realizar los servicios de entrada y salida en la ciudad, a través de un contrato de exclusividad con la municipalidad local.
El control es impracticable
El Comisario Carlos Antonio Vera, jefe de la Comisaria 7ª de Nanawa, manifestó, nunca haber visto a una población tan culturalizada con la ilegalidad, que para los ciudadanos es de lo más normal este tipo de actividades. “El control es impracticable para detener el contrabando en Puerto Elsa. Ya que, de realizarse, se estaría deteniendo a la mayoría de los pobladores de esta localidad. Si eso llega a pasar Dios nos guarde, porque se tendría un conflicto grave con la ciudadanía. Más de siete mil personas vendrían encima de nosotros. En ese sentido son muy unidos cuando se trata de tocar sus intereses. Y se les entiende, porque acá no hay otra cosa en que puedan trabajar. Desde que asumí el cargo, hace dos años atrás, he informado sobre esta situación a la Fiscalía de Villa Hayes, pero se desentienden del tema, justamente porque tampoco pueden remediar el problema de casi 100 años de vigencia y que forma parte de la historia de la ciudad. Hace falta que el Gobierno esté más al pendiente de esta región, hace falta fuentes de trabajo que no sea ilegal para la gente. Los pobladores se dedican al contrabando porque no existe otra cosa que hacer para mantener a sus familias. La mayoría son humildes que solo buscan trabajar.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Gente que vive gracias al contrabando

La mayor opción en variedades y la ventajosa cotización entre el peso argentino y el guaraní, hacen que se produzca una invasión de compradores  a las ciudades fronterizas de Nanawa y Clorinda. Arriban a diario, en especial sábados y feriados en lanchas, colectivos y en vehículos propios. Adquieren todo tipo de productos, alimentos de consumo familiar y combustibles. Los clientes argentinos consiguen de Nanawa, artículos electrónicos e informáticos. El intenso intercambio comercial crea la única fuente laboral del 80% de los pobladores de Nanawa.
Hace más de un siglo que, gente viene y gente va en este sector de la frontera. A partir de las cuatro de la mañana comienza el transito diario en Puerta Elsa y Clorinda, por el puente habilitado sobre el rio Pilcomayo. El madrugar entre vecinos es una tradición. Todos salen de sus hogares bien temprano rumbo a la “Pasarela de la  Hermandad”, corazón de todo el movimiento laboral. Ya están listos los caballos atados a los carros, colectiveros y lancheros calientan motores. Los comerciantes empiezan a desempolvar y a exhibir sus artículos, los puestos de combustibles ya se colocan en las veredas. Acapara el ambiente ricos aromas tradicionales a frituras de tortillas, milanesas, empanadas, entre otras delicias. Los paseros están a la expectativa de los compradores a quienes prestarán sus servicios. Se les ve disfrutando un buen desayuno. A las cinco de la mañana arrancó la carrera, con prisa los paseros se aproximan gritando  hacia los colectivos colmados de gente que empezaron a arribar desde Asunción. “Pasero patrón, patrona, que les traemos de Clorinda”.
Blas García, uno de los colectiveros comenta, luego de contar la recaudación del pasaje a 5000 Gs. por persona. “Traslade 68 pasajeros; 36 sentados y 32 parados. Alguien le pregunta, si el resto de los colectivos recaudaban lo mismo que él. García, respondió, “en mi caso y algunos más, es la cantidad máxima de gente que se puede trasportar. Otros traen menos porque los buses son de menor tamaño. Pero de regreso a la capital, solo viajan 36 personas y el resto del espacio es ocupados por sus mercaderías”.
Miguel Sánchez, presidente de la Cooperativa de Trasportes y Servicios Puertoelseño Ko Che, manifestó que, “a diario 70 colectivos realizan el servicio  de Asunción a Puerto Elsa. El itinerario de transito,  ida y vuelta es por la Avda. Gaspar Rodríguez de Francia (Mercado 4), Avda. Perú, Avda. Artigas, Ruta Transchaco, Calle Tres”. 
Clotilde Cabañas, cuenta que hace 30 años, lleva productos de Clorinda para vender. “Antes no existía el colectivo para llegar hasta Puerto Elsa, porque no había camino tierra ni este puente (30 de julio y calle tres). Nos trasladábamos en lancha desde Sajonia o Playa Montevideo.
Salí de casa a las dos y media de la madrugada. Por fin, llegamos. Viaje parada todo el camino, no siento mis pies”. Eran las cinco y cuarto. A pesar de haber viajado dos horas parada y con el bus repleto de pasajeros, a doña Clotilde nada le detuvo para llegar hasta Clorinda a realizar sus compras. Mucho menos después de que días atrás, aduaneros (DETAVE), le confiscaran todas sus mercaderías. “El doble voy a llevar  hoy, don Maniquí,  porque hay buena guardia en la aduana ahora, asique voy a aprovechar y recuperar mi perdida del otro día”. Le decía a su pasero de confianza.
En doña Clotilde se refleja los cuantiosos problemas y obstáculos que atraviesa la gente más humilde, haciendo un tremendo sacrifico para llegar hasta la frontera, muy en el fondo sin malas intenciones cometen el delito de contrabando, todo por querer llevar el pan y el bienestar al hogar. A veces, terminan quedándose sin nada cuando son decomisados sus productos. Muchos de ellos ya no vuelven por temor a más pérdidas, algunos perseveran y continúan al todo o nada llevando mercancías de contrabando como doña Clotilde.
Antonio González, más conocido como Maniquí, es uno de los paseros más antiguos de la ciudad. Nació en Puerto Elsa y creció siendo pasero al igual como lo fueron sus padres. “A la mayoría de los que nacimos y vivimos aquí, nos criaron gracias a este trabajo. Es la única forma de sobrevivir acá”. Casado con cinco hijos, de los cuales cuatro son varones y trabajan con él. El mayor de ellos, con el traslado de mercaderías puede pagar sus estudios universitarios y este año se recibe de Abogado. Don maniquí, con la antigüedad y la humildad que lo caracteriza, se ganó la plena confianza de bastantes patrones que le dejan a cargo todas las operaciones para el paso de mercaderías. Este, a su vez, les da trabajo a los demás paseros por la demanda que requiere la cantidad de mercancía a trasladar. Algunos lo hacen de manera independiente, otros crean una especie de mini sociedad. “Todos juntos acarreamos las mercaderías de diferentes compradores. Al mediodía nos repartimos lo recaudado”.
En los alrededores de la Pasarella existen centenares de casillas donde trabajan especialmente las mujeres, preparando minutas a toda hora. Mercedes fretes, es una de ellas. Antes de dedicarse de lleno a la cocina, fue también pasera y por cuestiones de salud lo dejó. Es bien conocida en la zona por sus exquisitas empanadas de mandioca, croquetas, villarroel de huevo y milanesas de pollos y carnes.   Cuenta doña Mercedes, que la venta de sus productos y todo el movimiento dependen exclusivamente de las transacciones que realizan los contrabandistas.
“Hay mucha venta cuando los controles no son tan estrictos en la aduana y se puede coimear. Cuando es así el tema, los contrabandistas llegan como ahora repletos en cada colectivo y podemos vender bien. A las diez de la mañana ya vendo todo mi producto. Pero si es al revés y no vienen por temor a que se les saque las mercaderías, no vendemos casi nada. De esta gente dependemos todos acá. Nuestros clientes son los paseros, carreros, comerciantes, colectiveros y hasta los mismos contrabandistas. ¡Verdad don Ignacio!”, le decía a uno de los carreros que se encontraba desayunando en su casilla.
“Sí, es verdad. Gracias a los contrabandistas estamos todavía dándole de comer a nuestras familias. Pero de todos modos, está fea la situación en comparación con épocas anteriores. Antes se trabajaba mejor. Todo circulaba vía fluvial. La marina era entonces una especie de aduanas. No te quitaban las mercancías porque te cobraban por cada artículo. Lo trasladábamos hasta la parada de la lancha. Allí los estibadores lo alzaban en las minis embarcaciones y estos se encargaban de llevarlos hasta Asunción, sin más trámites y ningún problema los productos llegaban a destino”, declaraba el carrero Ignacio Giménez.
Por otra parte, Aurelio Ferreira, es un antiguo lanchero que sigue trabajando en su flota El Suspiro. A pesar de la construcción del puente 30 de Julio, sobre el Rio Negro en 1998, y que permitió el ingreso a Puerto Elsa vía terrestre, el señor Aurelio Ferreira, fue uno de los pocos que se resistió al progreso. La mayoría de quienes eran sus compañeros en la Asociación de Lancheros, se actualizaron al sistema de trabajo en la ciudad y junto a otros ciudadanos formaron lo que hoy se conoce como la Cooperativa de Transportes Puerto Elseño ko che y obtuvieron sus propios colectivos. El paulatino desarrollo que experimento Puerto Elsa, hasta el cambio de nombre a la isla por la de Distrito de Nanawa, causó que cientos de personas se desprendieran de sus embarcaciones obligándoles a dedicarse a otras actividades más rentables. “Yo sigo trabajando, aunque menos que antes. Hasta la actualidad mucha gente sigue viajando por agua. En especial los que son del centro mismo de Asunción, ya que les queda más cerca por lancha. En colectivo se tarda dos horas y por lancha solo veinte minutos”, decía Aurelio Ferreira.
Otro negocio que se realiza con total normalidad es la venta de combustibles. En Nanawa ex Puerto Elsa, se puede conseguir gasoil o nafta, mas barato, en cualquiera de estos mini surtidores. Hay decenas de de puestos clandestinos en plena ruta. Todas las personas dedicadas a esta práctica son humildes, familias enteras que dependen exclusivamente de la venta del producto.
Por otro lado, los clientes argentinos tienen mayor preferencia por los artículos electrónicos, informáticos y celulares importadas de Ciudad del Este,  que se consiguen a menor precio en Puerto Elsa. Para introducirlo del lado argentino, el pasero del comprador debe hacerlo de manera ilegal. Tiene a su favor 15 kilometros de ribera custodiados por efectivos de la Gendarmería, que coimean con los paseros y dejan ingresar tranquilamente los artículos en bote.
Pasaban las horas y se podía observar una fila incesante de gente sobre el puente que traían desde el vecino país todo tipo de mercancías, muchas de las cuales se comercializan en el Mercado 4, Mercado de Abasto y otros lugares. En torno al contrabando giran todas las actividades en la zona y las labores primordiales son desarrolladas por paseros, carreros, camioneros, colectiveros, vendedores y comerciantes de las que dependen  el 80% de la población de Nanawa. Este delito crea una cadena de favores y beneficios gracias a los llamados patrones o contrabandistas hormigas, generadores de la única fuente de trabajo en toda la zona fronteriza.